Ir a la Web

Ir a Tapa


| Ciudad de La Plata, Argentina
Economía y Política
Balance 2006 y expectativas
Debe y haber en materia económica
América Latina crece por cuarto año consecutivo. Se realizaron importantes avances y la macroeconomía se encuentra en orden. Las expectativas para la región son muy halagüeñas.
Por Pablo Ramos | Desde la Redacción APM
29|12|2006
Se termina 2006, un año que sólo el tiempo se encargará de definir como bisagra en el devenir de América Latina. Año donde se produjeron importantes cambios económicos, con medidas estructurales y con un avance sin interrupciones hacia una mayor interrelación entre las naciones de cuña hispana. Hay mucho en el debe, pero también en el haber.

Las economías de América Latina y el Caribe cierran el cuarto año consecutivo de crecimiento económico, y con las principales variables macroeconómicas en orden, aquello que algunos denominan racionalidad económica. Este escenario se fraguó en medio de la decena de procesos electorales que se vivieron en nuestra patria grande.

Dentro de las medidas estructurales tomadas por las administraciones de la América Subriograndense, se destaca la nacionalización de los recursos mineros en Bolivia. Cumpliendo las promesas electorales del Movimiento al Socialismo (MAS) el presidente Evo Morales decretó el 1º de mayo pasado que los recursos hidrocarburíferos volviesen a la órbita estatal. En estos casi ocho meses, el Estado paceño triplicó sus ingresos fiscales originados en las regalías que las empresas explotadoras de los yacimientos mencionados pagaban. De casi 400 millones de dólares se pasó a casi 1.300 millones.

Algo similar pasó en Ecuador, cuando el gobierno de Quito decidió terminar con un contrato con la compañía petrolera estadounidense Onyx. A partir de allí, esa nación congeló su política petrolífera, y luego, el triunfo de Rafael Correa definió un camino parecido al boliviano en materia de riquezas petroleras y gasíferas.

No ocurrió lo mismo en Argentina en este año que ya se despide. Para estimular la producción de hidrocarburos, el gobierno de Néstor Kirchner promulgó una ley que beneficia a las empresas que realicen exploración, en un contexto en el cual el país en dos años va a convertirse en importador neto de petróleo. A diferencia de La Paz y Quito, las empresas que operen en el territorio argentino poco deben tributar de las riquezas y utilidades que obtengan por la extracción del oro negro.

Por fortuna, el camino argentino es el menos adoptado por las naciones de la región.

Los organismos internacionales pronostican un crecimiento regional del 5 por ciento para este 2006, y de un 4,5 por ciento para 2007. Es el cuarto año consecutivo en que la región crece después de la crisis de 2000, y que recién se comenzó a superar a partir de 2003.

Lo destacable de estos números es que hace cuatro años que todos los países de la región crecen. Los que mejor desempeño tuvieron fueron Cuba, con una expansión de 12,5 por ciento; Trinidad y Tobago, con el 12 por ciento; Antigua y Bermuda (11 por ciento), República Dominicana (10 por ciento), Venezuela (10 por ciento), Argentina (8,5), Panamá (7,5), Uruguay (7,3) y Perú (7,2 por ciento).

Como contrapartida, los de desempeño más débil fueron El Salvador, (3,8 por ciento); Nicaragua, (3,7 por ciento); Brasil, con el 2,8 por ciento; Guatemala con un 2,5 por ciento, y Haití, con un 2,5 por ciento. Como se observa, ningún país dejó de crecer en este año.

Las claves del crecimiento fueron el alto precio de los commoditties que la región produce, una mayor demanda interna, un contexto mundial favorable y la toma de decisiones de política económica autónoma en desmedro de las políticas librecambistas y de ultramercado.

La región continúa como un enorme proveedor mundial de materias primas, en un momento histórico donde los precios de este tipo de producción atraviesan por un ciclo de expansión que no pareciera tener fin. La demanda de China, India y demás naciones populosas parece insaciable, y provoca que los minerales y los alimentos tengan precios altos y sostenidos.

La demanda interna también se encuentra en expansión. En algunos países, como en Chile, México, Perú o Colombia, por gracia del efecto derrame, mientras que en Venezuela, Argentina, Uruguay o Brasil gracias a políticas sociales. Además, el comercio regional también se encuentra en expansión.

No menos valor tiene el abandono del Consenso de Washington, de dejar librado todo el devenir económico a las leyes del mercado, y el regreso a la adopción de medidas de política económica autónoma. En este sentido, los mejor está por venir, si se avanza en los proyectos de Gasoducto del Sur, Banco del Sur, moneda común y defensa regional de los recursos naturales.

Los indicadores macroeconómicos son saludables para todas las naciones, aunque resta que esto se traduzca en bienestar social. La región logró obtener superávits gemelos (comercial y fiscal) gracias a que las cuentas corrientes de balance de pagos muestran un constante azul, por el precio de los bienes que se exportan, por un aumento de las cantidades y por remesas enviadas por los emigrantes. Este hecho no se produjo en la región en ningún momento en las últimas cinco décadas.

Según estimaciones de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), el saldo de la cuenta corriente de la región será positivo, equivalente al 1,8 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI), frente a un 1,5 por ciento en 2005.

Los términos de intercambio también mejoraron. Las exportaciones aumentaron un 8,4 por ciento en volumen y un 21 por ciento en precio, por lo cual la mejora en los términos del intercambio fue de siete puntos.

En cuanto al endeudamiento externo, la región ha disminuido su exposición general, a la vez que ha comenzado a recurrir a mercados propios para financiarse. En este sentido, Venezuela se ha convertido en un importante financista de Argentina, con préstamos por más de 3.000 millones de dólares.

La CEPAL informa que la desocupación se encuentra en baja, al pasar del 9,1 por ciento de 2005 al 8,5 por ciento de este año, aunque por encima del 6 por ciento promedio de las década de los ochenta.

Los datos muestran que América Latina y el Caribe han logrado en los últimos cuatro años el mejor desempeño económico y social de los últimos 25 años, aunque todavía hoy, 205 millones de latinoamericanos viven por debajo de la línea de la pobreza y unos 79 millones de ellos son indigentes (según el indicador del Banco Mundial de personas que sobreviven con menos de un dólar diario).

Tampoco se avanzó demasiado en la mejora de la distribución de la riqueza. Todavía hoy el 10 por ciento más rico de la población se queda con el 48 por ciento de la torta, y en países como Chile, México y Brasil el reparto ha empeorado en los últimos años.

El contexto mundial y regional ayuda, la macroeconomía mantiene un estado saludable, existe una coincidencia casi unánime de la necesidad de una mayor integración en todos los ámbitos y una mayor participación de los pueblos en las decisiones estatales. Se debe avanzar en la mayor institucionalización de las relaciones regionales, en mejorar los resultados sociales, mayor inversión en educación e investigación, y en actuar como polo de poder mundial. La integración es el gran desafío, y los tratados bilaterales mezquinos y a imagen y semejanza de las potencias son la gran amenaza.

pabloramos@prensamercosur.com.ar



Latinoamérica en el 2007 cuenta con dos vías, la integración o los TLC mezquinos.
Foto: Archivo APM


info@prensamercosur.com.ar
APM | Todos los derechos reservados
     
  © 2005-2008 Caberta&Rosa Studio
Acerca de este sitio web
www.caberta.com