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Soberanía Alimentaria
Conferencia de Tomás Zayas
Informe sobre la situación campesina en Paraguay
Paraguay es un país con muchas dificultades, pero mantiene esperanzas de encontrar soluciones. No es una cuestión aislada en América Latina, forma parte de un conjunto.
Por Fernando Glenza | Desde La Plata, Argentina
16|06|2005
Tomas Zayas Roa es dirigente campesino de la Mesa Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas (MCNOC) y Presidente de la Asociación de Agricultores del Alto Paraná (ASAGRAPA). Destacado dirigente de las luchas campesinas y la lucha contra la Dictadura de Stroessner. Actualmente reside en la Comunidad El Triunfo del distrito de Minga Guazú y es miembro de su Consejo Comunitario. El Triunfo es una comunidad que surgió de la lucha por la tierra ocupada en 1989.
Promovió ampliamente la lucha y la organización campesina en Paraguay. Fue fundador de ASAGRAPA en 1984, de la Coordinadora Nacional de Productores Agrícolas (CONAPA) en 1985, de la Federación Nacional Campesina (FNC) en 1987, del Partido de Trabajadores (PT) en 1989 y de la MCNOC en el año 1996, cuando realizó una histórica marcha con más de 30 mil campesinos en la capital Asunción. En 1991 fue candidato a Intendente por el distrito de Yguazú, Alto Paraná, fundador de Izquierda Unida (IU) en 2002 y actual presidente del PT. Zayas brindó una encendida conferencia sobre la situación campesina en Paraguay en el "Primer Encuentro de Agricultura Familiar y Agroecología de Argentina", realizado en Río Cuarto, provincia de Córdoba, en mayo de 2005. Esta es una apretada síntesis de la problemática del campesinado paraguayo que Zayas volcó en esa disertación: Paraguay, por ahora, tiene una población campesina del 45 por ciento; anteriormente tenía un 65 por ciento. En 20 años esa diferencia de población fue emigrando a la ciudad. El Banco Mundial apoya una política para que en el año 2010 la población rural sea del 10 por ciento. "Si Paraguay hoy no pelea, en 10 años estará igual que Argentina". Actualmente existen 255.578 pequeñas fincas en Paraguay, que tienen en su poder 1.468.764 hectáreas. Sin embargo, 3.240 propietarios tienen en su poder 18.361.500 hectáreas, o sea el 77 por ciento está controlado por el uno por ciento. Ellos son las multinacionales como Cargill, Monsanto, Shell y otras más, que se adueñan de la tierra y tienen toda una política de expulsión de los campesinos. El año pasado, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) hizo una supuesta investigación, donde llegaba a la conclusión de que los limpiaparabrisas o vendedores de caramelos en las calles de la ciudad vivían mejor que los campesinos. A parte de eso, ofreció dinero al gobierno paraguayo para titular las pequeñas propiedades, que no estaban tituladas, que llegan al 65 por ciento, con la condición de que se levantaran ciertas restricciones que tenía la institución del Estado encargada de administrar la tierra. El BID plantea dar dinero al gobierno para titular todas esas tierras, con la condición de que mañana el campesino pueda venderlas al mejor postor. Toda esa supuesta ayuda de los organismos internacionales no tiene nada de ayuda. Actualmente, en el Parlamento de Paraguay se está discutiendo una Ley de Banca Pública, y el Banco Mundial (BM) apoya un proyecto que dice que todos los bancos del Estado tienen que estar abiertos a la posibilidad de privatizarse. Las organizaciones campesinas trabajaron presentando otro proyecto de ley, tratando de introducir algunas innovaciones como el Instituto de Economía Solidaria y diciendo que el Banco Nacional de Desarrollo tiene que ser una entidad no bancaria que apunte a apoyar el desarrollo del campo. El embajador norteamericano, personalmente, se encarga de comunicarse con varios de los parlamentarios más influyentes, diciendo que a ese artículo hay que modificarlo porque no es la filosofía que a ellos les interesa. Eso significa que, sumada a la pobreza que hay en el campo, quiere quitar la posibilidad de que se acceda al crédito. "Hay una tremenda crisis agraria en Paraguay", el 40 por ciento de los ingresos de los pequeños productores no proviene del campo, o sea miembros de la familia están trabajando fuera de la finca, algunos en Argentina y algunos en Europa, para apoyar al resto de la familia. Esta situación va empeorando, Paraguay junto con Argentina y Brasil están convertidos en los primeros productores de granos para el mercado mundial, incluso ganando espacio a los Estados Unidos. Sin embargo, se habla mucho del mejoramiento de la macroeconomía a costa de derramar toneladas y toneladas de agrotóxicos y herbicidas, contaminando el medio ambiente, el agua, el aire y la vida de todos los seres, incluyendo los seres humanos. Los señores del "agronegocio" son simples criminales, su única filosofía es la acumulación de capital. Ni ellos, ni sus familias, ni sus parientes viven en el campo. Viven en las grandes ciudades, fuera de estas zonas en donde se están cultivando hoy soja, mañana maíz u otro producto. El problema no es la soja sino el modo de producción contaminante que destruye todo. De ahí que los movimientos campesinos de Paraguay advierten que "hay una guerra declarada contra los pobres de América Latina". Esto dicho por el Jefe del Comando Sur de los Estados Unidos, "si bien hoy es el terrorismo, mañana serán los campesinos pobres de América Latina". Están hablando de un "populismo radical", porque saben que de los 120 millones de campesinos latinoamericanos, más de 50 millones son indigentes que tarde o temprano se levantarán. Entonces, se están preparando, no para resolver el problema de la pobreza, del hambre, de la desocupación, sino para lo que ya consideran como un peligro para la potencia imperialista. Los campesinos creen que el problema de la producción y de la tierra se convierte en un problema político para los pobres del campo. El problema de la "Reforma Agraria" es una cuestión fundamental para el modelo de producción y desarrollo. Ahí vale la pena, nuevamente, señalar lo que opina el BM, "el problema de la Reforma Agraria es una idea perimida de la década del 60 que actualmente no corresponde volver a discutir". Los campesinos piensan lo contrario, la Reforma Agraria en Paraguay puede resolver varios problemas. Deja de ser un problema campesino, convirtiéndose en un problema del país. Puede resolver el problema de la desocupación, del hambre, de la violencia en las ciudades, de los niños en las calles. En cuanto a la agricultura, el modelo del "agronegocio", no trae ninguna esperanza de mejoría, de desarrollo para los pequeños productores, ni para la gente que vive en el campo, ni para el resto de la población. Siendo lo mismo para Argentina, Brasil, Uruguay, Perú o Ecuador. Hay que rediscutir otras cosas, Zayas dice que la construcción y reconstrucción de la comunidad campesina es una tarea de primer orden que debe ser asumida por las organizaciones que trabajan con los campesinos, como una tarea política y un proyecto de construcción de poder político. Ser desde el campo protagonistas del un destino propio y motor de desarrollo del país. En segundo lugar, el tema de la producción debería ser encarado desde un punto de vista filosófico, porque para el BM, para las multinacionales, el objetivo es la "acumulación de ganancias". Y para los campesinos, es "producir alimentos", que tiene que ver con la vida y con el ser humano. Es otra filosofía: "la de resolver el problema alimentario, familiar, comunitario y poner en perspectiva la Soberanía Alimentaria". Paraguay conoció lo que era la soberanía, desde 1811 a 1865, en esa época no importaba ni un kilo de alimento para la población. Producía todo y exportaba productos. Hoy, el 70 por ciento de lo que se consume y compra en los supermercados son productos extranjeros. Ocurre lo mismo en Argentina y Brasil. Por eso, cuando los campesinos hablan de modelo de producción, de la reconstrucción de la comunidad campesina, están hablando de producción "agroecológica", reafirmando que tiene que ser un proyecto político porque el imperialismo norteamericano dice claramente que está en condiciones de satisfacer el 70 por ciento del consumo de la población latinoamericana. Eso significa que pueden satisfacer la necesidad alimentaria de 500 millones de seres humanos que viven en este continente, teniendo muy pocas posibilidades de competir, ya que la subvención agrícola de la producción norteamericana llega al 60 por ciento. Esto significa que ni en Brasil, ni en Paraguay, ni en la Argentina existen las mismas condiciones para competir. De ahí que el Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA) y otros proyectos similares son proyectos para ellos y no para los pequeños productores. Sin embargo, a pesar de todos estos problemas, los campesinos creen que tienen las condiciones para empezar a empujar modelos alternativos. Que la agricultura es un problema de todos y no solamente de los campesinos. Eso demuestran las compañeras y compañeros que están trabajando en la agricultura urbana. La producción "agroecológica" es una solución, pero hay que tener una política. De ahí que están introduciendo, como un elemento en el proyecto de construcción de la comunidad campesina, el tema de "territorializar el campo", ya que una familia o diez familias en una comunidad pueden pensar la "agroecología", pero si alrededor hay 5 mil, 10 mil o 20 mil hectáreas de producción extensiva que están tirando toneladas y toneladas de herbicidas o agrotóxicos el ambiente estará contaminado y, por lo tanto, no se podrá hablar de "agroecología". Introducir como elemento de debate la "territorialización del campo" asumida como bandera de lucha política y la "agroecología" como solución al problema del hambre, una solución al problema de nuestros países que se tiene que asumir como proyecto político. Tomás Zayas tuvo la oportunidad, hace cinco años, de estar en un debate con el experto brasileño Polan Lacki, que había sido contratado por el BM, y estaba en Paraguay para decir que la agricultura era un problema "meramente técnico", que resuelto el problema técnico estaba resuelto el problema de la agricultura. Estaba el Presidente Wasmosi, ministros, militares, policías, fiscales, todo el mundo le aplaudía. Poland Lacki decía que el problema se podía solucionar en pequeñas parcelas mejorando la técnica. En aquella oportunidad, Zayas le dijo a Polan Lacki que venía a Paraguay a mentir, que el problema agrícola era un problema político, que se decidía en las instancias de más alto nivel del Estado y de los Organismos Internacionales. Desde las organizaciones campesinas de Paraguay se comparte la visión de la "agroecología", pero se cree que hay que darle un marco filosófico y teórico para que pueda ser un proyecto de construcción de una nueva sociedad que ponga en primer lugar la vida del ser humano. fglenza@perio.unlp.edu.ar |
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